El periplo del Real Madrid por Europa ha llegado a su fin en los cuartos de final de la Champions League. El Bayern de Múnich selló su billete a las semifinales tras llevarse un partido de locura en el Allianz Arena por 4-3 (global de 6-4), haciendo valer también el triunfo cosechado en la ida en el Santiago Bernabéu (1-2).
Los bávaros sudaron tinta china para superar la eliminatoria pese a ser superiores en la fluidez del juego, castigados por sus propios errores defensivos, pero terminaron imponiendo su ley en el tramo final aprovechando la superioridad numérica.
Con la eliminación en la Copa del Rey a manos del Albacete en octavos y este doloroso adiós en la Liga de Campeones, la temporada se le va a hacer sumamente larga a la entidad de Chamartín a falta de poco más de un mes para la conclusión del curso. A los dirigidos por Álvaro Arbeloa solo les queda por delante el milagro de LaLiga, donde se encuentran a nueve puntos del líder, el FC Barcelona, con el Clásico a cuatro partidos vista.
Intercambio de golpes y locura en Fröttmaning
El partido arrancó a mil revoluciones. A los 35 segundos de juego, un estrepitoso error de Manuel Neuer en la salida de balón permitió a Arda Güler interceptar el esférico y firmar el 0-1 con un disparo lejano que empataba momentáneamente la eliminatoria. Sin embargo, el Bayern reaccionó de inmediato y aprovechó las dudas de Andriy Lunin a balón parado. En el minuto 6, un córner botado por Joshua Kimmich fue cabeceado en la misma línea de gol por Aleksandar Pavlovic para establecer el 1-1.
El Real Madrid se plantó en bloque medio-bajo esperando su oportunidad a la contra, y la magia de ‘La Fábrica’ volvió a aparecer. En el minuto 29, Arda Güler firmó un doblete espectacular al clavar un libre directo en la escuadra de Neuer para poner el 1-2. El Bayern no acusó el golpe y volvió a la carga por medio de su gran referencia ofensiva: en el minuto 38, Harry Kane recibió un pase filtrado de Dayot Upamecano y cruzó el balón ante Lunin para volver a igualar el choque (2-2).
Cuando la primera mitad agonizaba, una pérdida del propio Kane propició una transición letal comandada por Vinícius Junior. El brasileño asistió al espacio para que Kylian Mbappé definiera con clase en la salida del meta alemán, mandando el partido al descanso con un sorprendente 2-3 que dejaba el global de la eliminatoria en un emocionante 4-4.
La expulsión de Camavinga dinamita la resistencia blanca
En la reanudación, Vincent Kompany movió la pizarra dando entrada a Alphonso Davies y posteriormente a Jamal Musiala. El Real Madrid se atrincheró en su propio campo con una defensa numantina liderada por un colosal Éder Militão y un expeditivo Antonio Rüdiger. Los blancos desactivaron durante muchos minutos los ataques de Michael Olise y Luis Díaz, obligando al Bayern a abusar de disparos lejanos o centros laterales bien repelidos por la zaga merengue. Lunin se desquitó de sus dudas iniciales salvando un mano a mano providencial ante Olise en el minuto 68.
Sin embargo, el plan de resistencia de Arbeloa saltó por los aires en el tramo final debido a la indisciplina. En el minuto 86, Eduardo Camavinga vio la segunda tarjeta amarilla tras cometer una falta y retener el balón con la mano para retrasar el juego. La inferioridad numérica fue un castigo demasiado pesado y el muro blanco se derrumbó de inmediato.
Solo tres minutos después de la expulsión, en el 89′, la zaga madridista se hundió en su área pequeña; Musiala cedió atrás y Luis Díaz sacó un latigazo lejano que pegó en Militão, despistando por completo a Lunin para firmar el 3-3 que ponía en ventaja global al Bayern.
Olise sentencia y Arda Güler desata la tensión final
Con el Real Madrid volcado a la desesperada y Rüdiger ejerciendo de delantero centro improvisado, el conjunto bávaro encontró los espacios para dictar la sentencia definitiva. En el minuto 94, un cambio de orientación de Harry Kane habilitó en el perfil derecho a Michael Olise. El extremo francés encaró hacia dentro y colocó el balón con el interior en la escuadra izquierda de Lunin, sellando el 4-3 definitivo y la locura total en el Allianz Arena.
El pitido final del colegiado Slavko Vinčić no trajo la calma. Fruto de la tremenda frustración por la eliminación europea, Arda Güler vio la tarjeta roja directa una vez concluido el encuentro por protestar de forma airada e insistente al cuerpo arbitral, poniendo un broche amargo a su gran noche goleadora. El Bayern avanza con paso firme en la máxima competición de la UEFA, mientras que Chamartín certifica un fin de ciclo continental muy doloroso.





