El todo por la victoria. El Real Madrid Castilla afrontaba una auténtica prueba de fuego en el Estadio Alfredo Di Stéfano: vencer o morir. El desafío no era menor, pues el filial blanco recibía al Celta de Vigo B, segundo clasificado de la tabla de posiciones con 55 puntos. Los ‘Merengues’, que marchaban décimos con 43 unidades, estaban obligados a dar un golpe sobre la mesa para reengancharse a la lucha por la clasificación a la promoción de ascenso.
El feudo madridista se preparaba para alentar a los suyos, pero el filial celeste saltó al césped dispuesto a aguar la fiesta. Apenas al minuto seis de partido, una jugada ensayada desde el saque de esquina sorprendió a la zaga local, transformándose en el 0-1 inicial a favor de los gallegos. Sin embargo, en un duelo vibrante de ida y vuelta, los dirigidos por Julián López aplicaron una máxima inquebrantable: persistir y jamás desistir.
Reacción de casta y remontada del Castilla antes del descanso
La respuesta de la fábrica madridista no se hizo esperar. En el minuto 20, David Jiménez ejecutó con precisión un tiro de esquina para que Joan Martínez, emulando el mejor estilo de Sergio Ramos, definiera de primera intención con la pierna derecha. Su remate colocado junto al poste izquierdo del guardameta Caio Barone supuso el 1-1 e encendió a la grada del Di Stéfano.
Con el Real Madrid Castilla empujando con todo, la recompensa de la remontada llegó al borde del descanso. En el minuto 44, en una acción con el puro ADN del club blanco, la fe tuvo su premio: tras varios rebotes tensos en la frontal del área, Liberto Navascués cazó el esférico para mandarlo al fondo de la red y firmar el 2-1 antes de marchar a los vestuarios.
La pizarra de Julián López desata la locura en el Alfredo Di Stéfano
La segunda mitad se convirtió en una exhibición de buen fútbol y genialidad táctica por parte del cuadro local. En una noche de pura inspiración, Pol Fortuny se sacó un truco de la galera en una falta ensayada, filtrando un pase milimétrico para Víctor Valdepeñas. El atacante quedó frente a frente ante el arquero rival, lo eludió con categoría y mandó el balón a guardar para establecer el 3-1 en el marcador.
El espectáculo táctico estaba lejos de terminar. El banquillo blanco movió sus piezas al ritmo de la estrategia de Julián López, y la entrada de Jacobo Ortega terminó por desatar la euforia. El delantero aportó la pegada definitiva al firmar un espectacular doblete inapelable que sentenció el 5-1 definitivo de la tarde.
El filial blanco se mete de lleno en la lucha por el Play-Off de ascenso
Con esta imponente goleada 5-1, el Real Madrid Castilla da un salto de gigante en la clasificación: asciende hasta la quinta posición con 46 unidades y se mete de lleno en la pelea, quedando a tiro de piedra del grupo de equipos que disputarán el Play-Off de ascenso esta temporada. El filial blanco demuestra que está listo para competir contra cualquier rival en la categoría.






